De entre 10 autos estacionados en un depósito subterráneo, los perros especialistas en detectar olor a cadáver y sangre humanos, corrieron hacia el Renault Mégane gris, el auto alquilado por los padres de Madeleine tres semanas después de la desaparición de Maddie. G. Amaral afirma que allí se transportó su cuerpo sin vida. ‘Keela’ e ‘Eddie’, que son utilizados en el RU con éxito, dieron la actitud de reconocimiento ante varias ubicaciones y objetos relacionados con los McCann. Un perro permanece estático y el otro ladra, pero ambos apuntan a lo mismo, la detección de un rastro. El trabajo de los perros fue defendido por Mark Harrison, el policía inglés que colaboró con la PJ en la búsqueda de Maddie. Tras la elocuente demostración canina los McCann fueron constituidos argüidos.
Son perros caros. Cada día de su estadía en Portugal costó a los contribuyentes portugueses 1.000 euros y los viajes de los animales y sus respectivos entrenadores costaron 2.750 euros. Lo positivo es que nunca antes fallaron en su carrera como detectores, según garantiza el perito inglés Martin Grime.El juguete de peluche de Madeleine fué detectado por el trabajo de estos perros, quienes lo localizaron escondido dentro de un armario y en el exterior cuando la prueba se repitió. Como los perros nunca antes habían fallado las autoridades se vieron forzadas a admitir que los McCann estaban posiblemente involucrados en la desaparición de su hija y los enfrentaron a los elementos que los incriminaban.
Kate McCann, se dejó ver en forma persistente y bien visible portando este juguete favorito de su hija y no negó que el mismo se encontrara impregnado de olor a cadáver, pero lo adjudicó al hecho de trabajar como médico clínico part-time en un dispensario. Allí Kate habría estado presente en seis situaciones en que los pacientes fallecieron, antes de su viaje a Portugal.

Debido a que el juguete impregnado con el olor a cadáver se encontraba en una cama donde dicho olor no existía, resaltó para los investigadores que la escena del crimen había sido manipulada para simular un rapto. Uno de los inspectores dice “Se trató de una modificación intencionada, un intento de sacar ventaja para la simulación de un escenario de rapto”, se puede leer en el proceso.
Por otra parte, se supo que la pareja McCann alimentaba su imaginación con variopintos libros y manuales de uso exclusivo de la policía, tal como “La interpretación de un crimen”. Numerosos indicios llevaron a G. Amaral a desconfiar de los padres, y una vez retirado publicó parte de sus hallazgos en “La Verdad de la Mentira” cuya versión castellana está a punto de aparecer. El caso Maddie se encuentra archivado y a la espera de más indicios. El MP admite el homicidio como la tesis más probable.

Pero los McCann menospreciaron el trabajo de los perros, citando un ejemplo de Estados Unidos. Los McCann la quieren encontrar viva, si está muerta quieren saberlo, pero afirman que no hay nada en el proceso que indique que algo le ocurrió a su hija.
Descalifican también la labor realizada por G. Amaral, quien a su vez no ha descartado la posibilidad de entablar juicio contra la escurridiza pareja. Amaral considera que los calificativos vertidos en su contra se inscriben dentro de un plan y que es normal que se demuestre hostilidad, devaluando el trabajo tratando de calificarlo como de incompetente. Ante la afirmación de los McCann de que la policía británica es más competente que la portuguesa en el tema de secuestros, Amaral alienta a los McCann a presentar una queja ante esta entidad británica, en lugar de recurrir a detectives privados.

Fuente: Correio da Manha
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