sábado, 29 de diciembre de 2007

Felices como Asesinos

Fred y Rose West asesinaban mujeres, a las que luego enterraban en su jardín y en el sótano de su casa. Lo hicieron durante más de veinte años. En 1994 se descubrieron los huesos y el suceso pasó a ser conocido como “la casa de los horrores”.
La historia es macabra. Como consecuencia de una denuncia por abusos y malos tratos presentada por una de las hijas de los West, la policía empieza a investigar la desaparición de Heather, otra de las hijas de la pareja, producida siete años atrás, y consigue una orden judicial para excavar en el jardín familiar, donde encuentran su cadáver. El hallazgo de tres fémures alienta la investigación, que descubre ocho esqueletos más, todos incompletos, puesto que les faltaban huesos de los pies, de las manos y las rótulas. El matrimonio es detenido y Fred se suicida en la cárcel.

La personalidad de Fred y Rose West es, a todas luces enfermiza y sumamente compleja. En la casa encontraron, además de los huesos, cientos de cintas de vídeo de porno casero, y una amplia colección de instantáneas de genitales. Fred le suministraba continuamente a Rose hombres negros mientras él espiaba, fotografiaba y filmaba los episodios. Sus hijos participaban de las sesiones y eran iniciados en la infancia con tocamientos y violaciones. Fred obligaba a sus hijas a mantener relaciones sexuales con él, e incluso llegaba a afirmar que el primer hijo que tuvieran debería ser fecundado por él mismo. También obligaban a sus hijos a participar en orgías con visitantes.

En todos los otros aspectos, Fred estaba considerado como un buen trabajador. Hacía chapuzas con paciencia y dedicación. Sentía obsesión por las herramientas, remodelaba constantemente su casa incluyendo nuevas habitaciones, y reformaba y revestía el sótano, donde escondía también cadáveres. A pesar de algunas denuncias por violaciones y de su conducta extravagante, los West actuaron sin impedimentos durante más de veinte años.

Gordon Burn no puede imaginar en su novela Felices como Asesinos una salida digna. Sólo se puede disimular y mirar hacia otro lado, como si nada hubiera ocurrido. El material de la novela se construye en forma interrumpida y cortante, acompañando el constante hallazgo de cuerpos desmembrados. La mente tortuosa de los West, se reproduce en la estructura laberíntica de la casa y es uno de los aspectos más aplaudidos de la composición de la novela.

En Felices como asesinos la complacencia y la perversión, ocultan el terror de lo cotidiano. El disfraz de lo normal contribuye a esta ocultación. Los West son gente que vive en el número 25 y son una familia modelo. Un padre con un trabajo regular y entregado a la mejora de su hogar; una madre joven y trabajadora que, a pesar de todo, intenta resultar atractiva y presentable; un bebé y tres niñas pequeñas, educadas y tranquilas. Ella le despedía con un beso a la puerta cuando salía a trabajar por la noche, y siempre tenía el desayuno esperándole en la mesa por la mañana. Y Fred no tardó en poner una placa en el exterior de la casa que era poco menos que un emblema de su estatus y una declaración de su respetabilidad.

Lo cotidiano y lo normal, como ingredientes para una historia alucinante donde nada tiene explicación racional, y donde abundan la confusión y el atropellos, los crímenes, la mentira y el ocultamiento. Todo esto no ocurrió en Portugal, sino en Gran Bretaña. En una sociedad cómplice y ciega, que no advirtió que la ciudadana británica Heather West había desaparecido en su propio país y que sólo encontró su cadáver 7 años después de la desaparición.

La sociedad de los horrores. El caso de los West no es un caso aislado y después de publicada esta novela, la realidad sigue suministrando materiales a la ficción. El Reino Unido ha proporcionado en los últimos años dos tipos de noticias que revelan el progreso y el grado de evolución de la sociedad británica. Los escándalos de la monarquía con sus incendios, ventajas fiscales, separaciones, adulterios, y supuestas intrigas asesinas, por un lado. Por el otro, la aparición de asesinos que baten récords mundiales, algunos por el número de víctimas, y otros por los despistes elementales, con que desorientan a la policía y a la justicia.

Madeleine desaparece en una agradable y estival noche lusitana, y si sólo se tratara de que los McCann pierden a su hija por culpa de una borrachera, el caso no sería tan sensacional. Ocurre todos los días y en todos los paises. Un padre borracho y ausente y un hijo abandonado que busca su destino en las calles. Pero es este caso se agregan la probable administración de drogas, fotos de Maddie donde se insinúa una Lolita, detectives de diversas agencias británicas y españolas, la PJ apredreada y declarada incompetente a partir del 3 de mayo a las 11:00 pm, la actitud del gobierno británico, la prensa británica, supuestas redes de pederastia ubicadas en énclaves terroristas y preferentemente en Marruecos, las exclusivas vendidas a los medios, el Papa, la Primera Dama de los Estados Unidos y los Beckham.

Gordon Burn está acostumbrado a mezclar ficción y realidad y en Nacida Ayer: Las noticias como Novela (Faber, abril) se encuentra como un pez en el agua. Las noticias que giran durante las 24 horas, la blogosfera y la interactividad digital alimentan nuestra cultura de especulación. Burn incluye acontecimientos como las inundaciones, los ataques terroristas, el reemplazo Blair/Brown y la desaparición de Madeleine McCann, para investigar la manipulación de los medios y los límites entre realidad y la ficción.
Eloisa®

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo suscribo íntegramente, Eloísa.

En el caso McCann (para mí nunca llegó a ser el "caso Madeleine") frecuentemente se encuentran comentaristas que se dicen incapaces de asumir lo que se supone acaecido el 3 de mayo en el Algarve. Decimos por ejemplo "jamás dejaría a mis hijos solos" o "nunca podría controlar mis emociones hasta tal extremo" y cosas semejantes.

Pero nos equivocamos en esas apreciaciones. Son las nuestras, lo que nos dicta nuestra propia experiencia de personas "normales" y desconocemos, por el momento, si los McCann lo son.

Sin embargo ninguno tiene la receta de la "normalidad", por una parte, ninguno podemos decidir qué es normal y qué no lo es; estamos de acuerdo, eso sí, en que hay actos de muy difícil explicación a no ser que intervenga alguna variante más o menos conocida (medicación, enfermedad mental, enajenación por el consumo de algún tipo de droga, premeditación para alcanzar un fin concreto, etc.)
Pero es que, por otra parte, los seres "anómalos" (en el sentido antes descrito) complican aún más las cosas al no llevar escrita en la frente su anomalía. Jamás nos cruzamos por la calle con un ciudadano en cuya frente pueda leerse "maltratador", "asesino", "violador". Por el contrario, cuando ese ciudadano es acusado, juzgado y sentenciado por el crimen que sea es cuando todos quedamos paralizados y sólo capaces de repetir: "¡se le veía tan normal!"

Creo que ésa es una de las claves de este caso: la apariencia de normalidad que los padres de Madeleine insisten en demostrar continuamente. Mera apariencia con mucha menor credibilidad que el maquillaje teatral que, rápidamente, se desploma ante nuestros ojos incrédulos: ¿alguien ve normal que un ciudadano corriente contacte con el Primer Ministro de su país a medianoche? ¿puede ser normal que los padres y amigos pisoteen y revisen una y mil veces el apartamento, dejándolo prácticamente inservible para la toma de muestras, buscando a la niña en vez de dispersarse y salir a la calle a revisar cada rincón?

Algo tengo seguro en este caso y es que "nada es lo que parece"

Me ausentaré unos días así que ahora aprovecho para desear a todos y todas un 2008 enriquecedor para la experiencia, la solidaridad y la agudeza mental.
Feliz 2008 y gracias por acogerme aquí.

Yo misma

Anónimo dijo...

"A pesar de algunas denuncias por violaciones y de su conducta extravagante, los West actuaron sin impedimentos durante más de veinte años."
Espeluznante!!!

Anónimo dijo...

Es verdad yo misma, siempre intentamos explicar todo desde nuestra perspectiva y valores éticos, pero cuales son los valores de los McCann?
/M